jueves, 29 de mayo de 2014

BOLETIN

BOLETIN
Nombre: Carlos Sanjinés Vargas
Fecha: 27 de febrero de 2014
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PEQUEÑA LUZ
Concretamente no sabía que pensar, que esperar, mas tu llegada fue una extraña espera invadida de dudas, siete años ya han transcurrido, como has llegado a cambiar desde que parecías un pequeño adobe de mantequilla y llegar a ser la niña de la casa con ojos color del cielo. Pero no todo es tan simple, ni tan vano, en estos siete años mucho hemos andado, desde tu primer llanto, tu primera sonrisa, tus primeros pasos, tu primera palabra, tu primera caída, tus primeros asombros y el cambiar de tu risa. También descubrimos tus terquedades que no solamente son heredadas, descubrir tus dones, aptitudes y saber hasta con que salsas las combinas, correr detrás de ti no solo para abrazarte, entender que corregirte es más que un arte.
Te vimos crecer y aprendiendo con los días a como peinarte, yo a negociar con tus caprichos, enseñándote muchas que cosas que tus padres, por ser padres no te han dicho, contar las innumerables veces en la que me has echado el hechizo para llevarme a tu mundo en tus juegos, cosa que casi olvido.
Espero siempre estar para ti, compartir más a tu lado ayudar a mantener esa picardía y esos sueños que desbordan de tanto vuelo huracanado, con una categoría siete como la cantidad de los años que me has dado, pronto espero verte convertida en el sueño que todos deseamos para ti.




MI NIDO EN EL MUNDO
Quiero comenzar hablando de un lugar pintoresco, muy agradable y pacífico a la vista de los que conocen la zona, yo vivo en Pacata Baja en un rincón entre la urbe y lo periurbano, al noreste de la ciudad de Cochabamba, en una urbanización llamada ENTEL que es parte de un trato que tuvo la empresa con sus trabajadores, casas lindas un parque, canchas multifuncionales, otras de pasto sintético, coliseo, transporte público de todo tipo. Hasta acá es un toque divino en la posibilidad media de un barrio local como cualquier otro, pero no siempre fue así y mi sorpresa fue más grande aun cuando lo vi por primera vez hace unos 15 años atrás.
A un principio en los recuerdos de donde ahora vivo me invadían las dudas, ya que desde que tenía memoria vivía de romería en romería con los traslados, aunque yo era aun un niño, siempre me causo impacto el día en que mis papás decidieron y lograron establecernos en nuestro primer hogar propio.
Una tonelada de aire salió exhalada de mi boca y creo que con eso llenaba ese lugar vacío y desierto al cual mis padres con tanto esmero nos habían traído a vivir, tan poco de ciudad y tan lleno de monte es lo que recuerdo ahora, no había nada, ni siquiera postes de luz, las casas eran igual tal copy/paste en una computadora, nuevas, blancas pero vacías.
Aún no entendía que habían visto mis papás en ese lugar, cambiaron a mis pocos amigos del vecindario por salta montes de día y luciérnagas por las noches, los grillos me enseñaban sus diferentes tonos y que ellos no le tenían miedo ni a la noche ni al “ropavejero”.
El tiempo pasaba y todo se iba a tiñendo de gris, rojo y blanco –colores de construcción- en su mayoría, el verde, el marrón y amarillo cada vez era menos, la urbanidad había llegado al compás de los silbidos, cantos, rechifles y gruñidos de los albañiles y sus herramientas. Ahora tan cambiado está mi “nido”, la canchita, el parque, tantos amigos que han venido y también muchos que se han ido. De a poco y con más recorrido es que ahora comprendo lo que mi papás habían visto en un lugar tan seco y vacio, una flor no es flor sin primero haber sido semilla. 






EL ENGRANE DEL EGO
Es un hecho que en la vida hay dos opciones para ser respetados, el del ejemplo con todos sus valores y el que nos has mostrado. Con seguridad solo no habrías podido infundir tu discurso de marioneta, se necesitaba para esto tener la oportunidad de lograr controlar gente en una escala o posición menor, para así hacerle creer que todo lo que digas es correcto y con eso tal vez levantar el ego que crees que deberías obtener.
Tal vez eres parte articulada dentro de un círculo antiguo perpetuado por esa ambigüedad de amar lo que odiamos con tal de tener un pedazo de un anhelo frustrado, como también puede ser la repetición de un previo ser que te ha marcado con su ley y su mandado, creando otra versión de lo que ese ser era.
Deben ser esas y muchas cosas más las que –y espero nunca caer en eso-  te han hecho de  esa manera. De todas formas yo no quiero ser parte articulada de ese gran círculo a mi parecer –ridículo- de apariencias enaltecidas por un grado, títulos académicos, rango u orden mágico que vive en el imaginario colectivo que otorga poderes místicos para hacer sentir a otras personas que los valores que tienes son la ley.

No quiero acabar sin recordar lo previamente dicho y que con seguridad es el camino que no voy a tomar, el de hacerme respetar por la fuerza y sed de un ego vanaglorioso, también cabe recordar que lo que se siembra bien se cosecha mejor y más con el ejemplo que con la imposición. 

El Mejor Oficio del Mundo de Gabriel García Marquez (interpretado por mi en un dibujo)




http://elpais.com/diario/1996/10/20/sociedad/845762406_850215.html

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